La violencia intrafamiliar y contra la mujer es una verdadera lacra social y esto debe ser motivo de vergüenza para la sociedad y no para las víctimas. Pero es claro que avanzar en este tema requiere de una clara decisión por parte de las mujeres de no aceptar esas agresiones que con el tiempo se van considerando normales y la voluntad de los agresores de renunciar a esa violencia.
Este tema no es nuevo y tampoco es creación exclusiva de un país, pues aunque fue presentado ante la ONU por República Dominicana, contó con el apoyo de más de 60 países. Dos resoluciones de la ONU, son las que nos enmarcan dentro de este tema: la resolución 54/134 de 1999 en la que se declara el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer y la resolución 48/104 del 20 de diciembre de 1993 por la cual se da la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer. Ambas están dadas con el objetivo de que gobiernos y comunidad internacional leven a cabo acciones concretas para acabar con la violencia contra la mujer.
En Colombia se estima que cada 18 segundos una mujer es violentada y cada 6 días, muere una mujer a causa de violencia, pese a que ya se han realizado acciones que se inmiscuyen en esta amarga realidad y que por mucho tiempo fue considerada intimidad familiar. Pero es tiempo de reflexionar y de llamar a las mujeres al cambio de actitud y pedirles que con el maltratador tengan cero tolerancia. La violencia contra las mujeres no puede avergonzar a la mujer que la padece, tiene que avergonzar al maltratador y tiene que pasar de ser un tema de una, para ser tema de todas y de todos ya que muchas veces parece que la sociedad acepta que haya violencia contra las mujeres, pues la sociedad ignora, silencia, invisibiliza, desvaloriza, le quita importancia a la violencia contra las mujeres y a veces las comunidades minimizan la violencia y tienen mecanismos violentos de relación y trato con las mujeres.
La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, adoptada por la asamblea General de la Naciones Unidas en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico. Incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada.
Kofi, Annan, ex secretario General de las Naciones Unidas, ha dicho: “La violencia de género es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estamos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz”.